30 de diciembre de 2020

Fuente:  Región Europea de la Organización Mundial de la Salud

Reducir la ingesta de sal, incluso en una pequeña cantidad, tiene el potencial de salvar muchas vidas. En este momento, se estima que la ingesta de sal varía de aproximadamente 9 gramos a 19 gramos de sal por día en la región, muy por encima de lo recomendado que es menos de 5 gramos de sal por día, y está poniendo en riesgo la salud de la población mundial.  La meta es reducir el consumo de sal en el mundo en un 30% para el 2025 y así disminuir el número de personas que sufren de enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares .

El sodio no solo se encuentra en la sal de mesa, sino también de forma natural en una gran variedad de alimentos, como la leche, la nata, los huevos, la carne y los mariscos. También se encuentra en cantidades mucho mayores en los alimentos procesados, como panes, galletas saladas, carnes procesadas como el tocino y aperitivos como los pretzels, las bolitas de queso y las palomitas de maíz, así como en condimentos como la salsa de soja, la salsa de pescado y los cubitos o pastillas de caldo.

Algunas Estrategias para reducir el consumo de sal:

  • leer la etiqueta del producto en el momento de comprar alimentos procesados para comprobar la concentración de sal;
  • pedir los productos que contengan menos sal en el momento de comprar alimentos preparados;
  • quitar de la mesa los saleros y las salsas en frascos a la hora de comer;
  • limitar la cantidad de sal que se añade al cocinar a un máximo diario de un quinto de una cucharadita; 
  • limitar el consumo frecuente de productos que contengan mucha sal; y
  • educar el paladar de los niños mediante un régimen alimentario constituido principalmente de alimentos no procesados sin sal añadida. 

Del Consultorio a la Mesa

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